C.V.J. Art Brut

¿Qué es el Campo de voluntariado juvenil Art Brut?

El Campo de Voluntariado Juvenil Art Brut es una experiencia de convivencia que une arte, inclusión social y compromiso juvenil. Está dirigido a jóvenes voluntarios y voluntarias que desean vivir una experiencia transformadora, compartiendo tiempo, actividades y aprendizaje con personas con inteligencia límite y discapacidad intelectual ligera.

No se trata solo de un campo de voluntariado, sino de un espacio de encuentro real, donde el arte y la convivencia se convierten en herramientas de inclusión y crecimiento personal.

El Campo se desarrolla gracias a la financiación del Instituto de la Juventud de Extremadura, que lo enmarca dentro de la oferta de actividades de la campaña de verano.

La organización y ejecución del Campo lo desarrolla la Fundación Magdalena Moriche.

Artes plásticas, artes gráficas, ilustración y vídeo

Arte como herramienta de inclusión

Durante el desarrollo del campo, las personas participantes toman parte en talleres creativos de artes plásticas, artes gráficas, ilustración, foto y vídeo, guiados por profesionales del ámbito artístico y educativo.

Estos talleres fomentan la expresión personal, la creatividad y el trabajo en equipo, favoreciendo la comunicación y la participación activa de todas las personas, respetando los ritmos y capacidades individuales.

Convivencia y aprendizaje mutuo

Uno de los pilares fundamentales del Campo Art Brut es la convivencia diaria entre jóvenes con y sin discapacidad. Esta experiencia compartida permite romper estereotipos, generar vínculos reales y promover valores como el respeto, la empatía y la solidaridad.

El proyecto favorece el aprendizaje mutuo, la sensibilización social y el desarrollo de competencias personales y sociales, tanto en las personas voluntarias como en las personas con discapacidad.

Arte, voluntariado y convivencia

El Campo de Voluntariado Juvenil Art Brut está dirigido a jóvenes comprometidos que desean formarse, apoyar y convivir desde los valores de la inclusión, la normalización y la participación social. Las personas voluntarias reciben acompañamiento y orientación durante toda la experiencia, convirtiendo el voluntariado en una oportunidad real de crecimiento personal, social y humano.

Junto a los talleres artísticos, el campo incorpora actividades de ocio, naturaleza y tiempo libre, creando un entorno dinámico, participativo y enriquecedor que favorece la convivencia, el disfrute compartido y el bienestar emocional. Estas experiencias permiten salir de la rutina y generar vínculos auténticos en un contexto cercano y creativo.

Art Brut se consolida así como un espacio donde el arte se convierte en una herramienta de transformación social, promoviendo la inclusión, el compromiso juvenil y la convivencia real entre personas con y sin discapacidad. Una experiencia que deja huella tanto en quienes participan como en la comunidad en la que se desarrolla.

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